miércoles, 21 de diciembre de 2011

EN VÍSPERAS DE NAVIDAD

En los días previos a Nochebuena todo es puro estrés...

Primero hay que adornar y decorar la casa, lo que implica buscar en los closets, la bodega o quien sabe dónde el árbol de Navidad, los adornos y las benditas lucecitas, que para variar siempre están malas y hay que salir a comprar luces nuevas todos los años, después hay que desempolvar todo, desenredar las guirnaldas, decidir en qué rincón de la sala se va a colocar el arbolito este año, dejar un espacio para armar el nacimiento y con toda la paciencia del mundo comenzar a decorar el Arbolito.



Luego de terminar de arreglar el árbol, decorar la casa hacer el pesebre, instalar las luces, etc.   Viene la otra parte que es salir a comprar los regalos...

Esta es la parte más estresante, andar corriendo de un lado a otro para buscar ese regalo especial, para esa persona especial... y cualquier otra cosa para las demás personas y lo que sea (pero bien barato) para los sobrinos de la familia.



Esos días previos a Navidad, las calles y los negocios están atestados de gente, ¿no se de dónde sale tanta gente? 
Y para mal de nosotros los del hemisferio sur, la Navidad es en pleno verano, imáginense andar corriendo de tienda en tienda buscando ese juguete X que ya a estas alturas está agotado en todas partes, bajo un sol inclemente y más de 30º en un mar de gente sudorosa, abuelitas desmayándose del calor, niños perdidos, vendedores de helados, bebidas y cuanta cosa haya para combatir el calor, las aceras llenas de vendedores ambulantes de juguetes chinos, papeles de regalo, cintas adhesivas, luces, adornos y un cuanto hay navideño, que apenas se puede andar por la calle. Y ni hablar de los centros comerciales, ahora llamados Mall, llenos de gente comprando, comiendo y divirtiéndose, todos cargados de paquetes y regalos y uno sufriendo por no saber que regalar....
  


En estos momentos es cuando quisiera ser un ayudante de San Nicolas... y vivir en el Polo Norte...
¿En el Polo Norte?



Claro... ¿qué les importa a ellos esperar y esperar en la fila para tomarse una foto con Santa?. Ellos andan muy frescos y veraniegos. No así el pobre San Nicolás.
  

La verdad es que compadezco a esos pobres ayudantes de Santa que les toca pasar casi todo diciembre vestidos con esa ropa del polo norte en pleno verano austral con casi 40º de temperatura, riendo y poniendo cara de felicidad  cuando les toca fotografiarse con miles de niños diariamente, teniendo que aguantar no solo el calor, sino además a los niños malcriados y a sus padres consentidores.


-o-

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